jueves, 27 de septiembre de 2012

Recuerdos


Recordar: Del latín Recordari, “Volver a pasar por el corazón”

Es curiosa la raíz de la palabra recordar. Hoy en día utilizamos este término con otros significados mucho menos profundos. La RAE dice en su primera acepción que recordar es traer a la memoria algo.

Si buscamos recuerdo podemos encontrar cuatro acepciones. Por ejemplo, la primera lo define como memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló; la tercera, hace referencia al objeto que se conserva para recordar a una persona, una circunstancia, un suceso, etc.

Y esta asociación que se establece entre objetos y recuerdos me parece bastante curiosa. Creo que no todo el mundo da la misma importancia a los recuerdos o a su representación material, en objetos. Yo considero que hago muchas asociaciones, quizá demasiadas.

Así los objetos para mí pueden llegar a adquirir gran significado. Detrás de cada “chisme” puede haber una historia. Y por eso guardo tantas cosas que parecen tontas a los ojos de los demás.

Hoy en día, muchos de nuestros recuerdos no quedan plasmados en algo puramente físico. Me estoy refiriendo a las fotografías. ¿Cuánto de “físico” tiene una fotografía? Ya sea impresa o en Internet.

Ahora, vayamos a donde vayamos y pase lo que pase, siempre hay una cámara cerca para inmortalizar el momento. Y nuestras redes sociales están llenas de imágenes. Cada semana, cada mes, fotos nuevas que en ese instante son “la foto”, el recuerdo de esa noche que hicisteis determinada locura, y otra noche y otra locura y gente que conoces que parece inolvidable. Y echas la vista atrás a hace tres años, por ejemplo, y a lo mejor esa foto que en su día te pareció tan graciosa ya no te recuerda a nada.

¿Podemos saturarnos de recuerdos? Tengo que confesar que me da miedo olvidar. Supongo que a todos un poco ¿no?

Quizá me esté poniendo algo trascendental pero lo que me da miedo es que algún día no sea capaz de recordar esas historias que ahora son para mí tan importantes. Es decir, en la actualidad, con menos de dos décadas, puedo acordarme de más o menos todo lo que ha pasado en mi vida pero, ¿y con cuatro veces más mi edad?

Dicen que en la adolescencia y en la juventud vivimos muy intensamente. Creo que es cierto. Que nuestros sentimientos se magnifican, que un día podemos sentirnos los reyes del mundo y otros días lo peor. De este comportamiento nacen las amistades más fuertes. ¿Qué pasará después? Por supuesto que muchos de nuestros recuerdos perdurarán pero la memoria no tiene una capacidad infinita. Y pensar que esto que HOY es tan importante, este blog por ejemplo, en algún momento pueda dejar de serlo... porque por muchas fotos que existan o textos si la memoria olvida no podemos hacer nada.

Y, aunque solo estoy hablando de una memoria cualquiera de una futura persona octogenaria, la verdad es que he llegado a estas reflexiones al pensar en que el pasado 21 de septiembre fue el día mundial del Alzheimer. Una enfermedad dura y muy interesante de estudiar bajo mi punto de vista. Eso si que es preocupante.

Pero esta entrada no puede acabar así. Después de la reflexión debería llegar la conclusión. Y la conclusión, que quizá sea más cómoda que válida, es la siguiente: En lo que inventamos la fórmula mágica para tener una memoria infinita, lo único que podemos hacer es aprovechar el momento. No podemos tener muchos y buenos recuerdos si no existen primero buenas experiencias. CARPE DIEM