El
otro día iba andando por la ciudad y vi una prueba de triatlón. Uno
de los participantes que la disputaba tenía una pierna artificial
que sustituía a la suya que habría sido amputada anteriormente. Me
impactó bastante porque, a pesar de que cada vez es más habitual
ver a personas con este tipo de prótesis, es muy diferente verlo en
televisión que a unos pocos centímetros. En ese momento me sentí
inútil. Andando tan tranquilamente por la calle sin valorar mis
movimientos mientras otra persona con más dificultades está
realizando una prueba atlética. Superándose.
Y,
al hilo de esto, el otro día leí en El Norte de Castilla una
entrevista a Oscar Pistorius que se va a convertir en el primer
atleta en disputar los Juegos Olímpicos con las dos piernas
amputadas. Lo hará este verano en Londres. Su problema viene desde
que nació, sin peronés y tobillos, y la historia se fue
complicando. Siempre hizo deporte. En el colegio jugaba a tenis,
waterpolo y rugby. Después llegó la pista de atletismo. Tras
participar en los juegos paralímpicos de Atenas 2004, este año
podrá participar en ambos. Ya quiso hacerlo en 2008 en Pekín pero
la Federación Internacional de Atletismo no lo permitió. Sus
prótesis eran polémicas ya que algunos creían que podrían
atribuirle cierta ventaja frente a los demás competidores.
Finalmente el Tribunal de Arbitraje Deportivo le dio la razón.
Oscar
dice: “Yo no veo dificultades, solo retos a conquistar” Una frase
que invita a luchar. Un ejemplo para todos aquellos que día a día
se encuentran con impedimentos en su camino. El destaca en el deporte
y seguro que otros lo harán en otras actividades cotidianas.
