En
España una de las cosas que más se valora es la posesión de una
vivienda. Una tendencia que no se comparte en otros países cercanos
donde vivir toda la vida de alquiler se ve mucho más normal que
aquí. Nuestra cultura nos ha acostumbrado a adquirir una casa
propia.
Supongo
que es una forma de elaborar nuestra vida. O esa parte de nuestra
vida que hemos creado nosotros. Porque nacemos y vivimos en la casa
de nuestros padres que a su vez es nuestra pero de otra manera. Y al
crecer damos nuestros primeros pasos en solitario. Tenemos nuestro
trabajo, nuestra pareja, nuestra soledad, nuestros hijos o nuestra
mascota y eso lo solemos solidificar con nuestro
hogar. Porque una casa no es solo unos cuantos metros de terreno y un
papel. Ella representa nuestro estilo, forma de ser... y allí
estamos cómodos, a gusto. Cada casa con una historia, la propia de
cada uno que evoluciona al mismo ritmo que sus propietarios.
¿Da
pena dejar una casa no? Yo nunca me he mudado pero debe de ser duro.
Si eso es decisión tuya, por muy duro que sea, lo has elegido tú.
Sin embargo, tristemente, todos los días se escuchan noticias sobre
desahucios. Personas que pierden su casa. Y detrás de cada desahucio
una historia. La del inmigrante que trabajaba en la construcción,
que se fió del banco y nadie le negó una hipoteca, o aquellos
jubilados que abalaron a sus hijos y ahora están en la calle. Pero
lo peor de todo es que esas casas se quedan vacías. ¿Que sentido
tiene obligar a los propietarios a abandonar sus hogares para que
estos se queden cerrados? ¿Por qué tiene que haber gente sin un
lugar donde dormir cuando hay tantas viviendas sin habitar, que no
salen rentables y a las que no se da salida?
Por
suerte aquellas personas desahuciadas o a punto de serlo en ocasiones
encuentran apoyo en los demás. Ahí están sus vecinos y quienes les
conocen pero también personas desconocidas bajo el nombre del
movimiento 15M, por ejemplo, que se unen con el objetivo de evitar el
desahucio. Muchas veces no es posible paralizarlo pero por esos
pequeños éxitos merece la pena intentarlo.
Dice
la RAE en la tercera acepción de “Desahuciar”: Dicho
de un dueño o de un arrendador: Despedir al inquilino o arrendatario
mediante una acción legal. Pero la primera
acepción es: Quitar
a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea.
Así es.

