viernes, 5 de abril de 2013

Conociendo el mundo del mentalismo y la hipnosis con Max Verdié


Desde siempre me han llamado la atención los espectáculos de ilusionismo, mentalismo e hipnosis. Me parecen algo fascinante de lo que se muy poco. ¿Y quién mejor que un mentalista e hipnotizador para aclararme algunas dudas? 

Max Verdié es un joven vallisoletano con un montón de ideas relacionadas con este arte que, con sus habilidades, trata de ofrecer un espectáculo novedoso y atractivo al público. Charlamos en el Café de Bolís (Calle Panaderos 32) una mañana.

De entrada, me explicó la diferencia que existe entre un mago y un mentalista. Él, al inicio de alguno de sus espectáculos, dice: "A menudo nos preguntan cuál es la diferencia entre un mago y un mentalista. No la hay. Yo soy un ilusionista pero en lugar de construir ilusión con naipes o palomas lo hago con información.”


En su espectáculo, quiere quitarle el sentido esotérico al mentalismo y hacer ver a la gente que es un espectáculo de ilusionismo puesto al día, mejorado, con herramientas que no se han empleado tradicionalmente.

Sus inquietudes por esta disciplina empiezan desde pequeño, con un mago que vio  en televisión y un “Magia Borrás”. Con 10 años llegó a sus manos un libro llamado "Aprenda usted magia e ilusionismo" pero fue con 17 cuando empezó a practicar más seriamente. Su interés por la interpretación le llevó a conocer a dos magos que le fascinaron y al ver la magia de cerca decidió aprender más.

Cuando empieza a actuar, hay un momento en el que toma la decisión consciente de dedicarse al ilusionismo: “Una vez actué en un centro de personas mayores y fue una experiencia muy gratificante. Entre todo el público había un señor muy serio que aplaudía muy poquito y se reía de todos los chistes pero muy poco. Al acabar la actuación este señor se acercó y me dijo: ‘No crea usted que le hemos aplaudido poco porque haya oído pocos aplausos. Ha ocurrido así porque tenemos las manos viejas y cansadas pero recuerde usted que le hemos aplaudido con el corazón.’"


Su ídolo es René Lavand y lo que destaca de él no es tanto su técnica, que es indudablemente buena, sino la forma que tiene de presentar las cosas. “Tiene un estilo muy poético y calmado casi de cuentacuentos. Me influyó mucho por la forma que tiene de entender la magia.Todo lo que construye lo hace para conseguir que el público se asombre.”



Y es que, según el mentalista, los magos suelen ser muy autodidactas pero en ocasiones, para preparar su trabajo, acuden a conferencias y talleres de fin de semana más que a cursos propiamente dichos. Sin embargo, considera que a los ilusionistas en general les hace mucha falta la formación en algunas áreas como la proyección de voz o la interpretación. Así dice: “Tenemos un serio problema de ego que te impide ser humilde con tu propia formación.”

Max Verdié es un ilusionista que ve en la crisis una oportunidad y a pesar de las dificultades que se encuentra no pone pegas  porque considera que “si estás viviendo de lo que te gusta no te puedes quejar”. A pesar de lo sorprendente que parece su labor, el considera que cualquiera puede ser un mentalista. Es imprescindible que te guste estar encima de un escenario y “ser un poco chulito”, tener en cuenta que lo importante es el público y tener humildad. Para él, la cualidad más importante es la constancia.

Realiza diferentes espectáculos en función del público al que vaya dirigido. Es el único en España que ofrece un número de mentalismo infantil y él explica por qué: “Lo tengo por la sencilla razón de que la postura oficial es que no se puede hacer mentalismo para niños y yo creo que no es verdad. Mientras tu tengas las habilidades apropiadas para saber presentarale eso al público que corresponda vas a poder hacerlo.”

Quiere huir de la imagen clásica del mago, de hecho, no utiliza esa palabra en ningún momento. Pretende vender un producto muy profesional, elegante y muy bien diseñado para así alejarse del tópico de que la magia es algo para niños. Aunque con su espectáculo de mentalismo y sobre todo con el de hipnosis, queda claro que su público es adulto.


Max Verdié es socio de Koala Producciones. Con esta empresa tiene interesantes proyectos. Por un lado se ofrecen diferentes cursos como el de comunicación llamado “¡No aprietes el gatillo!” destinado a profesionales que quieran mejorar sus habilidades comunicativas pero también a particulares. En él, tratan de transmitir las habilidades que a ellos les han ayudado y enseñan diferentes ejercicios.

Por otro lado, es destacable el programa de responsabilidad social corporativa. Desde Koala Producciones están ayudando a la Fundación Neurovida, que trabaja con enfermos de parálisis cerebral, a conseguir una cámara hiperbárica para el hospital de Palencia. Para ello van a programar un acto al mes como mínimo a lo largo de 2013 donde toda la recaudación irá destinada a la fundación. Este mismo domingo 7 de abril en el espacio Rana Cowork puedes asistir a un curso de comunicación con precio libre. Se pretende que cada uno aporte lo que pueda o considere. Para más información consulta el cartel.

En youtube podéis encontrar vídeos de las actuaciones de Max Verdié. Si tienes un rato, echalos un vistazo ¡son sorprendentes!