¿Cuándo tienes que hacer un trabajo lo dejas siempre para el último momento? ¿Te preguntas por qué te ocurre esto una y otra vez?
Tranquilo,
no es porque seas vago. Yo tengo una explicación que al menos a mí
me gusta más. Este fenómeno se denomina procrastinación.
Diferentes
científicos han estudiado este efecto en las personas y algunos como
Piers Steel afirman que lo que hay detrás de la procrastinación es
un exceso
de perfeccionismo. Otros también hablan del miedo al fracaso o
al éxito pero yo me quedo con lo primero.
Ahora
si te dicen: “Que desastre eres, siempre lo dejas todo para el
último momento” o “no te sabes organizar” podrás hacer gala
de una falsa modestia: "es que soy demasiado perfeccionista”
El
problema de este argumento es que si nos agarramos a él no vamos a
cambiar. Acabaremos agotados y una y otra vez nos repetiremos ¿por
qué no nos organizamos mejor? Y entonces nos acordaremos. “Claro,
es que soy demasiado perfeccionista y contra eso no se puede luchar.”
Investigando
un poco más he descubierto que dentro de la procrastinación hay
diferentes perfiles de procrastinadores. Uno de esos grupos lo
conforman aquellos que sufren “el
síndrome del estudiante” que consiste en lo que estabamos
hablando: posponer la entrega de los trabajos hasta el último minuto
y lo mismo con el estudio.
Resulta
que sobre este tema hay mucho escrito. “El síndrome del
estudiante” guarda una estrecha relación con la Ley
de Parkinson que dice que "el
trabajo crece hasta llenar el tiempo del que se dispone para su
realización." Lo que se traduce en que cuanto más tiempo tienes, más tiempo
tardas en hacer las cosas. Cuanto más tiempo tienes para estudiar
algo, más tiempo tardas en hacerlo. Parece ser que esto le ocurre a
cada vez más personas y no solo a estudiantes. Y hay consejos para
intentar evitarlo pero nada que no sepamos.
Como
conclusión: Si a ti te pasa esto ya tienes un argumento para
justificarlo y una forma de llamarlo. Y consuélate que mal de
muchos...