jueves, 26 de abril de 2012

La tienda de lápices


Hace bastantes años, me contaron un cuento que no se me olvida. Creo recordar que era algo así:

Érase un señor que tenía una tienda de lápices. Un día, entró una niña y pidió un sacapuntas. El dueño dijo:
- No vendemos sacapuntas, solo lápices.
Y la niña se marchó.

El señor se quedó reflexionando y pensó que quizá le vendría bien cambiar una caja de lápices por una de sacapuntas. Y así lo hizo.

A la semana siguiente llegó un joven al establecimiento buscando un cuaderno y el señor le dijo:
- Lo siento pero solo vendemos lápices y sacapuntas.
Y el chico se fue frustrado.

Otra vez la misma operación: El vendedor decidió cambiar una caja de lápices por unos cuantos cuadernos.

Así pasaron las semanas y cada vez la tienda de lápices iba incluyendo más variedad.

Un día entró una señora a la tienda de lápices y pidió, como no, un lápiz.
- No señora, -dijo el vendedor- no tenemos lápices. Si quiere puede comprar un sacapuntas, un cuaderno, un bolígrafo, un estuche o una goma de borrar.
Y la mujer, a la que no la convencía ninguno de estos objetos, se marchó de la tienda decepcionada.

Cuando escuché esta historia me gustó sin saber por qué, simplemente me resultó curiosa. Ahora creo que puedo encontrar alguna moraleja. Cualquiera podrá interpretar lo que quiera, qué se yo. Supongo que una lectura que se puede hacer es que si vamos cambiando nuestra personalidad para gustar a los demás perderemos nuestra esencia. Todos evolucionamos y modificamos nuestro carácter, pero si dejamos de ser nosotros mismos quizá algún día alguien vaya a buscarnos y no nos encuentre. 

viernes, 20 de abril de 2012

Sofás a la calle


¿Habéis visto la nueva campaña de antena 3? ¿Esa en la que la gente saca los sofás de su casa, los planta en la calle, delante de una pantalla gigante de televisión y se sientan todos juntos?
Pues a mi me ha gustado bastante, más que el anuncio, la idea.

Dicen los de antena 3 que más sofá y menos sillón. ¡Pues estoy de acuerdo! Ellos dicen sofá + antena 3 obviamente. Yo solo digo sofá. Puede ser sofá + peli + palomitas, sofá + play, sofá + música... pero lo bueno que tienen los sofás es que puedes compartirlos.

Los sofás caen bien. Gustan porque nos podemos sentar, tumbar o tirar encima de ellos, saltar... y son cómodos.

Los mejores sofás para mí son esos blanditos que tienen unos cuantos años y que ya puedes hacer lo que quieras con ellos porque no se van a estropear y si se estropean un poco, ¡da igual!

Y, ¿para qué vas a estar sentado solo en una silla o sillón si puedes estar en compañía en un sofá?

Seria genial hacer lo que hacen en el anuncio y sacar los sofás a la calle. Es más: Cambiar bancos por sofás. Imagínate ir por la calle con tus amigos, novio/a o familiar y de repente poder decir ¿nos sentamos en el sofá? Y aparcarte ahí a hablar, a jugar, a ver pasar la gente, a contemplar el paisaje...

Mis vecinos, para dar ejemplo, ya se han animado a sacar el sofá al portal. ¡Así me gusta!
 

lunes, 16 de abril de 2012

Imaginación y cajas de cartón


Quizá llegue un poco tarde con esta historia que ha sido noticia hace unos días pero por si alguien no la conoce y le interesa, voy contar brevemente la proeza de Caine Monroy, un niño que es un claro ejemplo de que con pocos medios se pueden conseguir muchas cosas.

Caine Monroy es un niño de Los Ángeles que quería ir a la universidad, sin embargo, no tenía el dinero suficiente. Como en tantas ocasiones, el dinero se interpone entre los sueños de los demás. El chaval de 9 años decidió aprovechar aquello que sobraba en el negocio de su padre. Así, con cosas tan simples como cajas de cartón consiguió realizar un salón de juegos. Pretendía cobrar una entrada de 2 dólares a los visitantes que quisiesen jugar para poder conseguir, poco a poco, algo de dinero para llegar a la universidad.

Al principio no tuvo demasiado éxito. Caine se podría haber rendido pero no lo hizo. Mantuvo su improvisado negocio hasta que un día la suerte se le cruzó: Nirvan Mullick visitó su salón de juegos y quedó fascinado. El hombre resultó ser un cineasta que decidió ayudar a Caine realizando un corto de la historia que fue seguido por una campaña de Internet. En menos de un año Caine ha recaudado más de 100.000 dólares.

Caine tuvo suerte pero porque la buscó. ¡Hagamos la labor más fácil a la suerte!

Aquí podéis ver la noticia:

Y este es el corto, de 11 minutos de duración.

domingo, 8 de abril de 2012

Coches voladores



¿Nunca habéis pensado en tener un coche volador como los de las películas de ficción? Pues bien, ahora ya es posible.

Si tienes 279.000 dólares puedes hacerte con el primer modelo de coche volador. En antena3.com podéis ver las características de este peculiar vehículo.
A mi nunca me gustaron los coches sin embargo me encantaría tener uno de estos.

Todavía no es tan fácil como en las películas ya que el coche puede alcanzar 1400 metros al despegar pero necesita una pista de aterrizaje para levantar el vuelo pero todo se andará. Cada vez estamos más cerca de la ficción.

Pinchad aquí para acceder al video de la noticia. 

martes, 3 de abril de 2012

Abuelillos simpáticos que me hacen sonreír



Me encantan esas personas que, sin conocerte de nada, te hacen un comentario gracioso para que te rías. Voy a concretar más: me refiero a esos señores que podríamos denominar “abuelillos” aunque en realidad no sabemos si tienen hijos y nietos pero la sociedad los clasifica así. Podían ser “abuelos” pero “abuelillos” queda más tierno.

Los abuelillos son un ejemplo más de lo fácil que es hacer sonreír a alguien. Te cruzas con ellos por la calle, te dicen una gracia (más o menos graciosa) y consiguen que te rías al menos por un instante. Un ejemplo: Hoy iba andando y bebiendo agua. Me he cruzado con un abuelillo y me ha dicho: -¿No será orujo? Entonces yo le he respondido: -No, no... es agua. El se ha reído, yo me he reído y he llegado a casa sonriendo.

Ahora es cuando pensáis que vaya tontería. Pues es una tontería sí. Y es lo bueno, a raíz de una simple tontería dos personas que no se conocían han sonreído. Y este no es un hecho tan puntual porque los abuelillos tienen esa habilidad para decir cosas que sientan bien a desconocidos. Ellos lo hacen porque no tienen miedo a llevarse una mala contestación. A mí no se me ocurriría decir algo así a otra persona porque igual piensa que le estoy llamando borracho, sin embargo, ellos lo dicen con naturalidad, sin mala intención y así se lo toman los que lo reciben (al menos yo). 

Por otro lado está la gente que sin conocerte te habla para faltarte el respeto o meterse con tu vestimenta, peinado, aspecto físico... pero esos no merecen mención. No son simpáticos abuelillos. 

De todas formas,esto de los abuelillos me ha hecho pensar. ¿Por qué un comentario que venga de un abuelillo nos sienta bien y si el mismo nos lo hace otra persona nos puede sentar mal? Entonces los comentarios son ofensivos por el contenido o se convierten ofensivos dependiendo del emisor?