Desde siempre me han llamado la atención los espectáculos de ilusionismo, mentalismo e hipnosis. Me parecen
algo fascinante de lo que se muy poco. ¿Y quién mejor que un mentalista e hipnotizador para aclararme algunas dudas?
Max Verdié es un joven vallisoletano con un montón de ideas relacionadas con este
arte que, con sus habilidades, trata de ofrecer un espectáculo novedoso y
atractivo al público. Charlamos en el Café de Bolís (Calle Panaderos 32) una mañana.
De entrada, me
explicó la diferencia que existe entre un mago y un mentalista. Él, al inicio
de alguno de sus espectáculos, dice: "A menudo nos preguntan cuál es la
diferencia entre un mago y un mentalista. No la hay. Yo soy un ilusionista pero
en lugar de construir ilusión con naipes o palomas lo hago con información.”
En su espectáculo,
quiere quitarle el sentido esotérico al mentalismo y hacer ver a la gente que
es un espectáculo de ilusionismo puesto al día, mejorado, con herramientas que
no se han empleado tradicionalmente.
Sus inquietudes por
esta disciplina empiezan desde pequeño, con un mago que vio en televisión y un “Magia Borrás”. Con 10 años
llegó a sus manos un libro llamado "Aprenda usted magia e
ilusionismo" pero fue con 17 cuando empezó a practicar más seriamente. Su
interés por la interpretación le llevó a conocer a dos magos que le fascinaron y
al ver la magia de cerca decidió aprender más.
Cuando empieza a
actuar, hay un momento en el que toma la decisión consciente de dedicarse al
ilusionismo: “Una vez actué en un centro de personas mayores y fue una
experiencia muy gratificante. Entre todo el público había un señor muy serio
que aplaudía muy poquito y se reía de todos los chistes pero muy poco. Al
acabar la actuación este señor se acercó y me dijo: ‘No crea usted que le hemos
aplaudido poco porque haya oído pocos aplausos. Ha ocurrido así porque tenemos
las manos viejas y cansadas pero recuerde usted que le hemos aplaudido con el
corazón.’"
Y es que, según el
mentalista, los magos suelen ser muy autodidactas pero en ocasiones, para
preparar su trabajo, acuden a conferencias y talleres de fin de semana más que a
cursos propiamente dichos. Sin embargo, considera que a los ilusionistas en
general les hace mucha falta la formación en algunas áreas como la proyección
de voz o la interpretación. Así dice: “Tenemos un serio problema de ego que te
impide ser humilde con tu propia formación.”
Max Verdié es un
ilusionista que ve en la crisis una oportunidad y a pesar de las dificultades
que se encuentra no pone pegas porque
considera que “si estás viviendo de lo que te gusta no te puedes quejar”. A
pesar de lo sorprendente que parece su labor, el considera que cualquiera puede
ser un mentalista. Es imprescindible que te guste estar encima de un escenario y
“ser un poco chulito”, tener en cuenta que lo importante es el público y tener
humildad. Para él, la cualidad más importante es la constancia.
Realiza diferentes espectáculos en función del público al que vaya dirigido. Es
el único en España que ofrece un número de mentalismo infantil y él explica por
qué: “Lo tengo por la sencilla razón de que la postura oficial es que no se
puede hacer mentalismo para niños y yo creo que no es verdad. Mientras tu
tengas las habilidades apropiadas para saber presentarale eso al público que corresponda vas a poder hacerlo.”
Quiere huir de la
imagen clásica del mago, de hecho, no utiliza esa palabra en ningún momento. Pretende vender un producto muy profesional, elegante y muy bien diseñado
para así alejarse del tópico de que la magia es algo para niños. Aunque con su
espectáculo de mentalismo y sobre todo con el de hipnosis, queda claro que su
público es adulto.
Max Verdié es socio
de Koala Producciones. Con esta empresa tiene interesantes proyectos. Por un
lado se ofrecen diferentes cursos como el de comunicación llamado “¡No aprietes el gatillo!” destinado a profesionales
que quieran mejorar sus habilidades comunicativas pero también a particulares. En
él, tratan de transmitir las habilidades que a ellos les han
ayudado y enseñan diferentes ejercicios.
Por otro lado, es
destacable el programa de responsabilidad social corporativa. Desde Koala
Producciones están ayudando a la Fundación Neurovida, que trabaja con enfermos de parálisis cerebral, a conseguir una cámara hiperbárica para el
hospital de Palencia. Para ello van a programar un acto al mes como mínimo a lo largo de 2013 donde toda la recaudación irá destinada a la fundación. Este mismo
domingo 7 de abril en el espacio Rana Cowork puedes asistir a un curso de comunicación
con precio libre. Se pretende que cada uno aporte lo que pueda o considere.
Para más información consulta el cartel.
En youtube podéis encontrar vídeos de las actuaciones de Max Verdié. Si tienes un rato, echalos un vistazo ¡son sorprendentes!
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