Un
ejemplo de solidaridad, un motivo para sonreír.
77
toneladas de fuel vertidas en la costa gallega. Fue la catástrofe
del Prestige. Han pasado 10 años.
Vamos
a dejar de lado el tema político.
300.000
voluntarios, ni más ni menos, viajaron a Galicia a limpiar el
chapapote. Personas, españolas y extranjeras, que dejaron sus
quehaceres por unos días para ayudar a todos esos que de la noche a
la mañana vieron que ese paisaje ya no era como antes. Que en un día
se había teñido de mar.
Es
increíble ver como la gente se vuelca por ayudar a los demás.
Pasando frío, sin estar de vacaciones para nada. Trabajando sin
parar. Cada uno haciendo lo que podía. Gente de todas las clases
sociales que se reúne con un fin común dejando de lado sus
diferencias porque con el mono blanco todos eran iguales.
A
veces, parece que vamos a nuestra bola y que lo que les pase a los
demás no nos importa. Pero este es un ejemplo de todo lo contrario.
Colaboración sin pedir nada a cambio.
Para
aquellos que se vieron afectados directamente, como los pescadores,
fue algo increíble.
Frente
a la tristeza de la catástrofe, los mensajes de esperanza, ánimo y
alegría de los voluntarios necesarios para cambiar la situación.
Entre todos, los que estaban allí, los que pasaron y los que se
quedaron, devolvieron la salud y la belleza al paisaje.
2002:
2012:
Si
queréis, podéis ver el documental en el que Isabel Coixet rinde
homenaje a los voluntarios. Dura media hora y es emocionante.


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