Hoy,
y espero que como excepción, hablaré de la crisis. En realidad no,
más bien de ese día en que se acabe la crisis. Porque algún día
se acabará. Se tiene que acabar porque de lo contrario no se
llamaría crisis. No se llamaría nada porque sería la vida normal.
Tampoco hablaríamos de ello, no sería noticia. Y así podría
seguir y seguir...
Se
supone que no se puede acabar un día en concreto, que se saldrá de
ella poco a poco. Pero algún día pasará algo que marque la
diferencia. Por ejemplo, el día que no se hable de la prima de
riesgo. Quizá pueda ser ese el punto de referencia.
Alguien
nos tendrá que decir algún día: Ya no hay crisis. Algo así como:
Ayer estábamos en crisis, hoy no. Ayer si, hoy no.
¿Qué
haremos cuando finalice la crisis? Yo propongo hacer una fiesta.
Fiesta nacional. Que todos salgamos a la calle y llenarla de
colorido. Música, comida... como en las fiestas de los pueblos. Que
cada uno prepare lo que se le ocurra. El que quiera bailar, que
baile; el que no, que prepare una paella por ejemplo.
Así
que ya sabéis: Ahora todos a pensar que hacer ese día. Si la crisis
en realidad no se acaba porque falta preparar esta fiesta. ¡En
cuanto tengamos todos los preparativos se lo decimos a Rajoy y listo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario