Sí,
voy a hablar de San Valentín, es que soy muy original. Es uno de esos típicos temas de
debate del que ya se ha dicho mucho, de todo. La historia del tal
Valentín es bonita. Por lo menos la que yo conozco. Un sacerdote
cristiano que decide casar a los soldados romanos a pesar de que no
estuviese permitido.
Todos
los días hay algo que celebrar “oficialmente”. El otro día era
el Día internacional del cambio de contraseña. Pues hombre, entre
celebrar eso y el día de los enamorados, me parece algo un poco más
normal lo segundo.
A
mí que se celebre San Valentín o no pues en el fondo me da igual.
Que cada uno haga lo que quiera. ¿Que voy a decir yo si en mi casa
prácticamente todos los días celebramos algo?
Por
cierto yo hoy celebro que mi padre va a cobrar un boleto de primitiva
premiado. A ver, que son 4 euros pero la gracia no es esa. La cosa es
que ese boleto estuvo a punto de morir y pensábamos que no se iba a
poder cobrar. Es una historia bastante graciosa que no me permiten
contar. Solo diré: no probéis a planchar papel.
Pero...
¿en que consiste celebrar San Valentín? Ahora parece que impera la
celebración de San Valentín que El Corte Inglés quiere que
hagamos. Yo no quería entrar en “San Valentín es un invento de El
Corte Ingles” pero es inevitable. Lo primero que tengo que decir es
que la campaña de este año de El Corte Inglés me parece
irritante. ¿Habéis escuchado el anuncio en la radio? Comienza con
un “Te amo, te quiero, eres mi todo...” que me recuerda bastante
a mis amigas imitando a chonis para finalmente venir a decir
“¡Compra! Tu pareja se merece el regalo más caro.” En fin. El
tema es que la gente se regala cosas no se si para demostrar que se
quieren o simplemente para no quedar mal. Si es lo segundo es triste
y si es lo primero pues perfecto pero ¿tienes que esperar a que sea
14 de febrero, navidades o el día de su cumpleaños para regalarle
algo?. Sinceramente a mi me haría muchísima más ilusión una
sorpresa el 18 de marzo por ejemplo, o el 23 de octubre.
Otro
tema es el de los regalos. Los regalos de El Corte Inglés están muy
bien. A mi me regalas una camiseta y tan feliz. Y si me regalan un
portátil por ejemplo pues “que chico más majo” pero eso me lo
puedo comprar yo. Yo prefiero que me regalen otras cosas. Cuando
eramos pequeños regalábamos dibujos o manualidades a nuestros
padres. Pues a mi eso me parece un regalo mucho mejor. ¿Tu cuánto
tiempo tardas en comprar una cámara de fotos? En lo que bajas al
centro (yo bajo al centro aunque teóricamente no se si el centro
está a mayor o menor altitud), miras varios modelos y vuelves...
¿has empleado una hora?¿dos? Pues yo prefiero que me regalen algo
que implique otras cosas. Por ejemplo algo relacionado con dos palabras: tiempo y
riesgo. A mi me gana alguien que haya empleado horas elaborando un
regalo (es decir, pensando en mí) o que haya arriesgado algo por mí
(vamos, que haya hecho algo ilegal o políticamente incorrecto).
En
resumen: Comprar un regalo corteinglesero
no
es sinónimo de querer. Sí al Corte Inglés siempre y cuando
demostremos por qué nos regalamos cosas.
No
obstante aceptaré gustosamente cualquier regalo de El Corte Inglés.
Una cámara Réflex me vendría muy bien. Lalaralala...
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