Siempre
me llamó la atención el efecto placebo. Me parece un fenómeno
psicológico muy interesante.
Dice
el diccionario de la RAE que un placebo es una sustancia que,
careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún
efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que
esa sustancia posee realmente tal acción.
Esto
demuestra que nuestra mente tiene más poder e influencia en nosotros
de lo que pensamos.
Para
probar este efecto se han realizado numerosos experimentos, la
mayoría de ellos son bastante curiosos. Incluso algunos no solo
hablan de sustancias sino hasta de llegar a hacer “operaciones”
en las que solo se realizaba una incisión en el cuerpo y se volvía
a cerrar. En internet he encontrado algunas historias como la de
Wright contada por el Dr. Javier Martínez y Dra. María Jesús
Clavera
en http://www.elalmanaque.com/medicina/sabiduria/art30.htm que
dice así: “La historia de Wright, en Long Beach, California, es
conocida por muchos médicos: Diagnosticado de un cáncer en 1957, le
pronosticaron sólo unos días de vida. Se enteró de que un suero de
caballo, el 'krebiozen', podía ser eficaz contra el cáncer; y su
médico, puesto que lo daba por desahuciado, accedió a ponérselo.
Tres días después, fuera ya de su 'lecho de muerte', bromeaba con
las enfermeras, y los médicos constataban que los tumores "se
habían fundido como bolas de nieve". Cuando dos meses después,
Wright leyó unos informes que calificaban al suero como un remedio
de curandero, sufrió una inmediata recaída. Su médico le dijo
entonces: "No crea lo que lea en los periódicos", y le
inyectó agua diciéndole que era una versión "doblemente
eficaz del krebiozen"; y una vez más el tumor se fundió.
Wright fue "la viva imagen de la salud" durante dos meses
más, hasta que leyó un informe definitivo en el que se decía que
el 'krebiozen' era inútil: murió entonces dos días después.”
A
veces los médicos nos muestran las enfermedades con mejor pinta de
lo que en realidad son. Al descubrirlo nos sentimos engañados y nos
quejamos. Pero... ¿y si nos hubiesen dicho la verdad? ¿hubiésemos
arreglado algo? En esos casos los médicos están contribuyendo al
efecto placebo de una forma muy sencilla ya que nos hacen creer que
nos vamos a curar más rápidamente y así lo conseguimos.
Llevando
el placebo al extremo, si yo fuese una excelente
médica-científica-farmacéutica probablemente no estaría
escribiendo este blog -o si- pero estaría buscando la forma de
aplicar el placebo a muchos aspectos de al vida.
En
muchas ocasiones necesitamos algo que nos proporcione seguridad, que
nos haga más sociable o que relaje. Entonces recurrimos a las drogas
que consiguen evadirnos e impulsarnos a hacer lo que queremos.
Yo
creo que en algunos momentos simplemente necesitaríamos una
“pastillita mágica”, es decir, que alguien nos dijese:
-
Si te tomas esta pastilla la entrevista de trabajo te va a salir
perfecta. No vas a estar nervioso.
-
Con este jarabe vas a bordar el partido.
-
Esta inyección te dolerá pero al momento dejarás de pensar en todo
lo que te preocupa.
Me
encantaría hacer el experimento aunque, ¿quién podría afirmar que
no lo hacen ya? Quizá haya más medicamentos basados en el placebo
de los que conocemos. Quizá ahora mismo estemos siendo conejillos de
indias y dentro de unos años saldrán a la luz diferentes
experimentos. De todas formas, para que el efecto placebo funcione no
podemos saber qué medicamentos lo son, esta claro. Así que
viviremos con la duda pero mientras nos sigan curando supongo que
podré soportar la curiosidad.
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